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Un día en Roma

julio 25, 2018

Según el dicho, “cuando en Roma, haz como los romanos”, pero nosotros queríamos hacer durante nuestra visita en primavera lo que Audrey Hepburn y Gregory Peck hicieron en la Ciudad Eterna.

Y seguirles los pasos a ellos, utilizando la película clásica de 1953 de Paramount Pictures “Roman Holiday” (Vacación en Roma) como guía, fue uno de los días más memorables de una travesía por el Mediterráneo. Este filme le ganó el Oscar a Audrey Hepurn, y se podría decir que la Ciudad Eterna también tuvo un papel estelar en la película que trata del día de libertad de su rutina real que la princesa Ana (Audrey) disfrutó con un periodista, Joe Bradley (Peck). Optamos por una excursión opcional de un barco de Holland America, que visitaba los sitios de filmación de la película.

Filmada por completo en Roma, la película sigue a la princesa en su día de ocio disfrutando de placeres comunes cotidianos que les están prohibidos a miembros de la realeza, como sentarse en un café al aire libre e ir de compras en tiendas y “divertirse y disfrutar de un momento de emoción”, como ella misma dijo en la película.

Una de las primeras paradas de la princesa Ana fue en la Fuente de Trevi, y nosotros hicimos igual. La Fuente de Trevi data del siglo XVIII y fue una creación de Nicola Salvi. Es la fuente barroca mayor de Roma con dimensiones de 86 por 161 pies y posiblemente no solo la más famosa de Roma, sino la más famosa del mundo entero. Creada con piedra de travertino, cuenta con una sinfonía de esculturas incluyendo personajes míticos como Oceanus y tritones. De la película “Tres monedas en la fuente” surgió la tradición de lanzar una moneda a la fuente para “garantizar” un regreso a Roma. La princesa no lanzó una moneda, pero nosotros sí lo hicimos por si acaso, lanzando, según la tradición, con la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Muchos otros visitantes hacen igual, ya que Caritas, una organización benéfica católica reportó que $1.5 millones en monedas se recogieron en el 2016 (según reportes, sin embargo, Caritas a lo mejor no recibirá el dinero en el futuro ya que la ciudad de Roma, falta de recursos, está echándole ojo a las monedas para sus propios proyectos).

Otra de las paradas de la princesa en su día de ocio fue en la bella escalinata de Spanish Steps, con 135 escalones que datan de 1723-25, en el lado de una colina, con la Plaza de España en la base con la Fuente de la Barca de Pietro Bernini y Gian Carlo Bernini, y la Plaza Trinidad del Monte e Iglesia Trinidad del Monte en la cima. Aquí es donde el periodista Bradley, quien ha estado siguiendo a la princesa y sabe que ella está de incógnito, se topa con ella “accidentalmente”. En esta gloriosa escalinata la princesa disfruta de un helado que compra de un vendedor callejero en la plaza. Durante nuestra visita la escalinata estaba bordeada de flores primaverales, pero no había heladero. Sin embargo, tendríamos oportunidad de disfrutar de un helado más tarde.



Procedimos al Panteón, un templo construido en el siglo II y dedicado a dioses romanos. Ahora es una iglesia católica y su interior está dominado por un oculus (apertura en el techo) y cuenta con tumbas de gente ilustre como dos reyes de Italia y el pintor renacentista Raphael. No pudimos imitar a la princesa y ordenar champán para el almuerzo en G. Rocca, ya que ese café no existe ya, pero sí pudimos disfrutar de un delicioso helado de chocolate en un establecimiento cercano.

De aquí fuimos al Palazzo Brancaccio. Construido en el 1880, este opulento palacio está ubicado en un parque natural, con árboles centenarios y fuentes en el corazón de Roma. Es sitio popular para bodas y otros eventos y fue aquí que se filmaron escenas en el dormitorio de la princesa. El interior del palacio es una sinfonía de arte, antigüedades, arañas de luces, candelabros, techos dorados y mobiliario y cortinas elegantes.

Almorzamos en el restaurante 4 Colonne, en una esquina de la Plaza Navona donde, según reportes, a Audrey Hepburn le gustaba cenar durante la filmación de la película -al parecer le gustaban los cafés y restaurantes, en o cerca de la Plaza Navona, una plaza barroca con bellas fuentes-. Nuestra favorita de las fuentes es la Fuente de los Cuatro Ríos, diseñada por Gian Lorenzo Bernini en 1651, con cuatro esculturas que representan el Nilo, el Danubio, el Río de la Plata y el Ganges.

 Después del almuerzo pasamos por el Coliseo y el Foro Romano. El Coliseo, contruido en el 72-80, al este del Foro, fue escena de sangrientas batallas de gladiadores y es ahora ícono de Roma, con casi cuatro millones de visitantes cada año.

Otro puntos de interés visitados incluyen la Boca de la Verdad, la Plaza de San Pedro, el Castillo San Ángel y el Puente San Ángel.

Fuente: Georgina Cruz

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